En 2012 habrá varias celebraciones en nuestra provincia, entre ellas, el bicentenario de la Batalla de Tucumán, así como el centenario de dos teatros: el Alberdi que abrió sus puertas el 12 mayo de 1912, y el Odeón, inaugurado seis días después, que cambió su nombre por el de San Martín en 1951. Lo curioso es que ambos coliseos nacieron de una iniciativa privada.
En el primer caso, los mentores fueron el italiano Filandro Genovesi y su hermano Miguel y la sala se inauguró con la compañía de Zarzuelas y Operetas de Manuel Casas, que puso en escena una ópera de Arrieta, Marina. El Odeón fue creación del empresario teatral Faustino Da Rosa, ex cantante lírico portugués, que abandonó su carrera artística para dedicarse a la producción teatral. Así había manejado el Teatro Colón de Buenos Aires, además del Ópera y el Odeón de la misma capital, siempre exitosamente. La sala se inauguró con la compañía dirigida por el barítono Sagi-Barba, que puso en escena la opereta de Leo Fall, La princesa de los dólares. Aunque Da Rosa, que también construyó el ex hotel Savoy, contó una exención impositiva.
Los dos teatros, inaugurados en un mismo mes y año, surgieron también como consecuencia de una necesidad de vida cultural de la sociedad tucumana. Lo curioso es que en casi 100 años no volvieron a construirse teatros de esta característica en San Miguel de Tucumán. Es más, el hermoso teatro Belgrano, habilitado 6 de julio de 1878, ubicado en San Martín al 200, fue demolido en 1960 y en su lugar se erigió la Casa de la Cultura que se inauguró en 1973.
Desde 1912, la actividad cultural creció notablemente y entre 1946 y 1955, con la llamada época de oro de la Universidad Nacional de Tucumán, se potenció aún más. No es casual que en esa década se inaugurara el Cine Teatro Plaza, edificio diseñado por el prestigioso tucumano Alberto Prebisch, autor de El Obelisco y del ex Cine Gran Rex de Buenos Aires. Si bien la sala, que arquitectónicamente es una mezcla de los estilos racionalista y neocolonial, y cuenta con 1.755 butacas, funcionó en general como cine, hubo algunos conciertos y espectáculos teatrales de trascendencia. Por ejemplo, allí dio tres conciertos en 1949 el famoso pianista Walter Giesecking, uno de ellos acompañado por la Orquesta Sinfónica de la UNT.
Hace unos días, el Gobierno provincial depositó 9,5 millones en concepto de indemnización para poder tomar posesión del Plaza que será destinado para expresiones culturales (teatro, ópera, ballet) y también funcionará como centro de convenciones. Se anunció que el inmueble no será modificado, y se invertirán en principio entre $6 y $7 millones para recuperarlo, porque está muy deteriorado. Se lo quiere dotar también de aire acondicionado y calefacción.
Nos parece positivo que la Provincia haya dado este paso para incorporar al patrimonio cultural una sala que tiene más capacidad que los teatros Alberdi y San Martín juntos y que está enclavada en el corazón de la ciudad. En alguna medida contribuirá a paliar la orfandad de salas que desde hace bastante tiempo no dan abasto para la intensa actividad cultural.
Si el Estado incentivara a los empresarios para que invirtieran en cultura, tal vez en el bicentenario de nuestra Independencia podríamos contar con un nuevo teatro sin que tengan que ser extranjeros los que se animen a soñar en grande con un Tucumán mejor.